viernes 27 de enero de 2012

Ruido de sables en Ormuz (27 01 12)

Ruido de sables en Ormuz


por Nelson Gustavo Specchia

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El lunes de esta semana, Lady Catherine Ashton –la discutida coordinadora de la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea- anunció finalmente que la asociación continental embarga la importación del petróleo proveniente de los pozos ubicados en la República Islámica de Irán. En una vuelta de tuerca –que si no es definitiva, al menos será sustancialmente dañina para la estructura económica persa- los europeos han decidido sumarse a la estrategia de presión multilateral para que el régimen de los ayatollahs abandone la carrera atómica. Digo que la decisión de la diplomacia conjunta europea constituirá un daño real, porque a diferencia de las sanciones globales adoptadas por la comunidad internacional (ya van cuatro rondas de profundización en las penalidades hacia Teherán adoptadas en las Naciones Unidas), y también a distancia de los efectos empíricos de las sanciones bilaterales tomadas por el Departamento de Estado norteamericano, los europeos –importadores netos- son unos clientes importantes de la industria petrolera iraní. En bloque, la Unión Europea le compra casi un 30 por ciento del petróleo que Irán exporta, y esas exportaciones de crudo significan más del 80 por ciento de las divisas que ingresan a la economía de la República Islámica. El embargo anunciado por Lady Ashton, más allá de los intentos de relativización de los portavoces iraníes, no será un apriete menor. Salvo... que se cruce China en el camino.


Además del freno a los seiscientos mil barriles diarios de crudo persa que cruzaban el Mediterráneo e ingresaban en territorio europeo, desde esta semana el embargo respaldado por un comunicado conjunto de los tres líderes más importantes del continente –Ángela Merkel, Nicolás Sarkozy y David Cameron- alcanza también a un nutrido conjunto de actividades relacionadas: veta el intercambio de productos derivados del petróleo; a las compañías y sistemas de financiamiento de los intercambios; a los servicios de aseguradoras de las transacciones internacionales; y a la exportación hacia Teherán de productos petroquímicos y de maquinarias y piezas de repuesto, que son críticas para la manutención de la industria petrolera en los pozos y en las refinerías. Y como si no fuera suficiente, el embargo de Lady Ashton alcanza al Banco Central iraní, al que le congelan todos los activos que hoy tenga en países de la Unión Europea.

La medida ha sido la más fuerte de toda la batería diplomática puesta hasta ahora sobre la mesa, con la explícita intención de que el régimen teocrático de los ayatollahs y el gobierno ultraconservador del presidente Mahmmoud Ahmadinejad frenen el enriquecimiento de uranio y el desarrollo de su plan atómico. Así lo admite, con todas las letras, el comunicado emitido por Merkel y sus colegas, apenas unos momentos después de que Lady Ashton anunciara el embargo: el paquete de sanciones y el cierre del comercio, dicen, obedecen al hecho de que Teherán no ha conseguido “restablecer la confianza internacional en la naturaleza exclusivamente pacífica de su programa nuclear.”

ES LA BOMBA, ESTÚPIDO

Y los iraníes no podrán “restablecer” esa confianza porque a estas alturas ya está claro que de lo que se trata es de la obtención de la bomba. Si se lo niega públicamente, sólo es para no dar una excusa obvia a un aumento de la tensión, incluyendo la militar. Pero todos los indicadores llevan necesariamente a esa conclusión. Éstos se podrían dividir en tres grupos de argumentaciones: los motivos geoestratégicos, los ideológicos, y los religiosos (aunque quizá no precisamente en ese orden de jerarquía). Respecto del primer conjunto de razones, en esta misma columna intentamos mostrar, la semana pasada, la soledad regional y global en la que está obligado a moverse el régimen iraní y su especificidad diferenciada (“¿Qué hace Ahmadinejad en América latina?”, HDC 20/01/2012). Después de la intervención estadounidense en el vecino Irak, la guerra afgana, la primavera árabe destrozando aquellos regímenes otrora fuertes y sólidos, y la Siria de los Al Assad a punto de seguir un camino cercano al de las viejas autocracias del Norte de África, el régimen iraní se percibe a sí mismo en una soledad de isla en medio de un mar hostil. Y la principal cara de confrontación regional sólo está a pocos kilómetros: Israel; y los cómputos más conservadores calculan en 200 las cabezas nucleares del arsenal israelí, listas para ser montadas en misiles de alcance medio y largo. Un conjunto de razones objetivas para que Teherán busque la bomba. Los otros dos grupos de argumentos, hacen a la disputa política y religiosa con Arabia Saudita y con el Islam sunnita: disponer del uranio enriquecido a un nivel de uso bélico volvería a poner las pesas en la balanza del liderazgo regional en el platillo de los chiítas.

Por estos conjuntos de elementos, considero que seguir discutiendo si lo que Irán quiere realmente es la bomba o no, empieza a ser un tema superado. En todo caso, si no se tomaran en cuenta estas consideraciones de análisis, la propia argumentación pública del gobierno de Ahmadinejad se cae por su propio peso: ¿qué país estaría dispuesto a perder más de la cuarta parte de sus exportaciones por perseguir un desarrollo tecnológico para generar energía eléctrica, cuando se encuentra navegando en un mar de petróleo cuyas reservas netas lo ubican en el quinto lugar mundial?

Por ello, hasta el propio discurso oficial de Teherán está virando. Los voceros de la presidencia y de la cancillería iraní han coincido las últimas semanas en una nueva versión: la presión de Occidente (de la que el embargo europeo de esta semana forma parte) estaría empujando a que, ahora sí, al régimen de los ayatollahs no le quede más remedio que buscar tener la bomba.

Entonces, dando este tema por sentado, el “problema” iraní tendría tres formas de expresarse. Que Teherán esté en el camino de obtención de la bomba, es uno de ellos. Que alcance ese objetivo (algunos análisis calculan el plazo de un año, no más allá), generaría otro abanico de cuestiones. Y la tercera forma de abordarlo es preguntándose si los métodos empleados por los Estados Unidos, la ONU y la Unión Europea hasta ahora darán resultado para conjurar los dos anteriores. Porque el problema gordo aparece si la respuesta a esta tercera cuestión, como todo parece indicar, sigue siendo negativa.

RUIDO, MUCHO RUIDO

Si los dos grupos que detentan el poder en Irán –el que se reúne en torno al máximo líder espiritual, el ayatollah Alí Khamenei, y los “pashdarán” del presidente Mahmmoud Ahmadinejad- aguantan la pulseada de las presiones, los embargos y las sanciones comerciales, lo que volvería al primer plano serían los ruidos de sables. Y los iraníes pueden aguantar: si bien Europa ha sido hasta ahora el destino de esos 600.000 barriles diarios (España, Grecia e Italia dependían energéticamente hasta esta semana en alrededor de un 15 por ciento de su consumo del petróleo iraní), China, Japón, India y Corea del Sur son otros de los ávidos y necesitados clientes del crudo persa. Si China aumenta sus importaciones, el embargo europeo no habrá causado más que algunos rasguños a la economía iraní.

Con esta previsión, algunos halcones de la Casa Blanca han vuelto a aparecer, con tesis de infeliz y reciente memoria. Sorprendió mucho un ensayo aparecido en el último número de la revista Foreign Affairs, firmado por el profesor Matthew Kroenig, titulado “Time to Attack Iran”. La revista, publicada por el Council on Foreign Relations –uno de los principales centros de generación de política exterior del mundo- tiene una gravitante influencia en el Departamento de Estado norteamericano; y el profesor Kroenig, además, forma parte del equipo de asesores de Barack Obama en temas de defensa. Como el expresivo título del artículo lo anuncia, Kroenig presenta un plan de ataque preventivo a Irán, del que opina que no debe demorarse más. Estados Unidos no tendría alternativa a bombardear la planta de uranio de Natanz, el reactor de agua pesada de Arak y las centrifugadoras de Teherán. Sólo así se mantendría abierto y asegurado el estrecho de Ormuz y se destruiría la posibilidad de la bomba nuclear persa, algo que el propio presidente Obama repite a diario que no está dispuesto a permitir. Todos los aspectos del alcance de los bombardeos, sus características técnicas, sus implicancias políticas y sus consecuencias, están analizados al detalle y puestos a disposición de la Casa Blanca, y nada menos que en la Foreign Affairs de enero/febrero de 2012.
Mucho ruido de sables, y en año electoral en Washington. Va a ser difícil parar la nueva aventura de los halcones.




Hoy Día Córdoba – Periscopio  – Magazine – viernes 27 de enero de 2012







lunes 23 de enero de 2012

El cazador cazado (24 01 12)

Columna “En foco” - El Mundo - página 2 - Hoy Día Córdoba – martes 24 de enero de 2012 


El cazador cazado
 

por Pedro I. de Quesada









Al juez español Baltasar Garzón se la tenían jurada. Y se la están cobrando.

Pero, más allá de que reconozcamos la recomposición del poderío de la derecha brava a nivel global, yo no alcanzo a explicarme cómo los vericuetos de los sistemas judiciales, las tramas de alianzas y de lobbys, y los márgenes de discrecionalidad y de interpretación de las leyes, se han enredado tanto como para habilitar una paradoja que hace apretar los dientes de rabia.

Porque que a uno de los jueces más arriesgados de la democracia española, que se jugó literalmente el cuerpo persiguiendo en casa a la demencia terrorista de ETA; a la corrupción de los nuevos ricos europeos en las administraciones autonómicas de la península; y a los verdugos de una tiranía de cuatro décadas, lo hayan logrado sentar en el banquillo de los acusados –y estén a punto de suspenderlo como juez por el resto de la vida- precisamente los que se lucraron de esas corrupciones (los políticos blanqueadores de dinero del “caso Gürtel”) y las asociaciones de magistrados vinculados a la dictadura franquista, rebasa cualquier lógica democrática mínima.

Es como si los abogados del tirano Augusto Pinochet (ahora el gobierno del presidente Piñera no quiere que se hable más de tiranía ni de dictadura, sino sólo de “proceso militar” en aquel Chile del horror), bueno, digo, es como si los defensores del jefe del “proceso militar” chileno le hicieran juicio a Baltasar Garzón por haber librado aquel pedido de detención internacional por violación a los derechos humanos, que tuvo a Pinochet guardado en un domicilio londinense durante varios meses, hasta que logró zafar y subirse a un avión hacia Santiago (de donde no volvió a salir, por las dudas).

Hoy, el juez Baltasar Garzón volverá a los Tribunales, sometido a juicio por investigar los crímenes del franquismo. La semana pasada, estuvo sentado en el mismo sitio de los acusados, por haber dispuesto escuchas telefónicas entre los presos de la trama corrupta de blanqueo de capitales conocida como Gürtel, decisiones con las cuales evitó que se fugaran millones de euros.

Los grupos de poder de ultraderecha todavía vinculados a los cuarenta años del gobierno del generalísimo Franco, y reunidos ahora en un sindicato sarcásticamente denominado “Manos Limpias”, piden veinte años de inhabilitación para Garzón, por supuesto delito de prevaricación, o sea, de haber dictado a sabiendas resoluciones injustas.

El cazador, cazado.

Y las víctimas, los hijos, nietos, y ya hasta bisnietos, de aquellos cientos de miles de españoles represaliados por el franquismo (durante la Guerra Civil y más todavía una vez que los Nacionales se instalaron en el poder de Madrid) vuelven a quedarse huérfanas de alguien que las escuche. Sólo querían justicia, y saber dónde están los huesos de sus abuelos.

Garzón intentó darles esa compensación. Iluso él: buena parte del poder sigue estando en las mismas manos (“limpias”) que lo tuvieron siempre.





Descenso a la B (17 01 12)

Columna “En foco” - El Mundo - página 2 - Hoy Día Córdoba – martes 17 de enero de 2012


Descenso a la B

por Pedro I. de Quesada






A Nicolás Sarkozy lo mandaron al descenso. Si había algo que le faltaba para confirmar su mala racha, la calificadora de riesgos Standard & Poor’s le quitó a Francia la máxima nota de confianza, la ansiada AAA, y la empujó un escalón abajo.

Apenas un escaloncito, pero tremendamente simbólico para la grandeur française y para su Presidente, que el pobre no termina de encajar pie con bola, a pesar de deshacerse en esfuerzos en todas las direcciones.

Y a mí me parece que precisamente en esa dispersión radica su desacierto. Porque Sarkozy, mirando las elecciones generales francesas para las que faltan menos de cuatro meses, quiere quedar bien con todos y termina quedando bien con ninguno: el hijo de un inmigrante húngaro y de una madre judía conversa desprecia a los inmigrantes y a las minorías, para intentar ganarse el voto de la derecha dura; ó luego de haber hecho campaña por el empleo y el crecimiento en las elecciones anteriores, ahora apuesta por el ajuste y el achique para intentar ganarse la simpatía de Ángela Merkel y para permanecer junto a ella en el tándem que lidera la crisis (al que los europeos ya denominan “Merkozy”); e incluso, para impedir que los socialistas se recuperen después de la última derrota electoral y de los escándalos sexuales de Dominique Strauss-Kahn, flirtea con las políticas sociales para intentar ganarse al sector menos militante de la oposición de izquierdas.

Por las mañanas atiende a los mercados y ordena ajustes, en los mediodías ordena expulsiones de gitanos rumanos, y por las tardes asegura que habrá ayudas para la inserción social de los afro-franceses habitantes de la “banlieue” parisina.

Tanto empeño, y tan variado, y sin embargo no logra encantar a los franceses, que lo siguen viendo como un tipo listo e inteligente, que ha logrado sobrevivir y llegar a la cúspide de la pirámide del Elíseo, pero que no tiene ni gota de aquel savoir-faire de François Mitterrand o de Jacques Chirac, por poner dos ejemplos en ambas puntas del arco político.

Ni siquiera casándose con la belleza de Carla Bruni e inaugurando paternidades en el palacio presidencial. Y como si todo esto no bastara, las calificadoras norteamericanas, los nuevos árbitros del poder financiero global, vienen a decir que los títulos de la deuda pública francesa (también lo dijeron de otra media docena de países europeos, pero la que importaba era la francesa) ya no son del todo confiables.

En tiempos de incertidumbres, como éstos, habrían sido preferibles conductas y signos más seguros por parte del Presidente, en lugar del diletantismo y oportunismo del que ha hecho gala.

Qué vaya a pasar en las elecciones generales es temprano saberlo, pero ya hay un dato, y es malo, muy malo: Marine Le Pen, la líder de la extrema derecha del Frente Nacional, no para de crecer. Al menos un tercio de los franceses ya la respaldan, a ella y a su discurso fascista, xenófobo, anti-islámico y anti-europeo.

Y Marine, claro, clama contra el euro y por la vuelta al franco. ¡Parbleu!


Cambio de tercio (27 12 11)

Columna “En foco” - El Mundo - página 2 - Hoy Día Córdoba – martes 27 de diciembre de 2011


Cambio de tercio


por Pedro I. de Quesada






Las corridas de toros van desapareciendo; en este año que termina el gran José Tomás lidió por última vez en la plaza Monumental, de Barcelona. En esas lides, cada cambio de tercio se anuncia con cornetas y redoblantes.

La comparación vale, al escuchar por estos días el cada vez más nítido retumbo del cambio de tercio histórico que estamos viviendo, en la lid de los gobiernos contra el toro bravo de la crisis.

Un pase que, en muchos aspectos, cruza desde las viejas arenas europeas hacia las tierras montaraces del sur de América.

Entre los pífanos de este retumbo de cambio de ciclo, algunas perlas navideñas: Después del discurso de investidura –previsible y anodino- del presidente conservador del gobierno español, Mariano Rajoy, esta semana comenzaron las definiciones del nuevo gabinete, y no han sido precisamente para alegrarse.

El nuevo ministro de Economía, Luis de Guindos, eligió un escenario especial para su primera comunicación pública: un acto con la presencia de José María Aznar, el antiguo jefe del Partido Popular, y guardián de su ortodoxia.

Guindos dijo que la economía española volverá a entrar en recesión con la llegada del 2012, que se superarán los cinco millones de desocupados, y que no habrá crecimiento tampoco en el primer semestre del próximo año.

Guindos, el banquero elegido por Rajoy para gestionar la crisis, es un ex ejecutivo de Lehman Brothers, la firma cuya quiebra desencadenó, precisamente, esta crisis financiera.

Otro de los pitidos de la fanfarria que denota el movimiento del centro hacia estas costas lo dio el nuevo Canciller de Rajoy, José Manuel García Margallo. Dijo que los países latinoamericanos deben “dejar de revisar la historia”, y reconocer en España la madre común. Un discurso que atrasa un par de años (o de siglos), inclusive para un ministro de Exteriores conservador.

A García Margallo le ha dolido el fracaso de la última cumbre iberoamericana, de este año en Paraguay, y quiere que la de Cádiz del año que viene vuelva a ser una reunión familiar. Todo bien. Pero creer que la vía para lograr ese objetivo es llamar al olvido a los hijos pequeños y convocarlos a la mesa del Rey, huele a naftalina.

Y como si todos estos pitidos de cambio fueran pocos, el diario El País, otrora la voz intelectual del progresismo socialista, no deja de ahondar en una línea reaccionaria para con todos los temas políticos latinoamericanos.

Desde que los propietarios del diario se hicieran con acciones del Grupo Clarín, los artículos y las editoriales del periódico madrileño sobre Argentina se han incorporado, como un actor especialmente dinámico, a la oposición al gobierno nacional. La editorial de ayer, titulada “La ley de Fernández” (y vergonzante a mi criterio), se refiere a la Argentina como un país apenas “formalmente democrático”. Pífanos, trompetas y redoblantes.

Mientras tanto, Brasil desplaza a Gran Bretaña y se ubica como la sexta mayor economía del mundo.

¡Ah, las costas americanas!




La cara oculta de la luna (20 12 11)

Columna “En foco” - El Mundo - página 2 - Hoy Día Córdoba – martes 20 de diciembre de 2011


La cara oculta de la luna

por Pedro I. de Quesada





Y un día, la derecha española volvió a La Moncloa.

Los conservadores del Partido Popular siempre sostuvieron que los socialistas en 2004 les “robaron” unas elecciones que ya daban por ganadas, cuando los islamistas fanáticos hicieron volar por los aires los trenes en Atocha y José María Aznar no pudo endilgarle el atentado a los vascos de la ETA: estaba claro que el extremismo islámico había decidido responder con sangre a la más impopular de todas las medidas del “amigo íntimo” de George W. Bush, la participación de España –en soledad europea- en la invasión norteamericana a Irak.

Pero lo que les quitó la fallida política exterior, se los ha devuelto la crisis económica. Rodríguez Zapatero sale por la puertita de atrás, olvidado aún antes que termine de juntar sus petates. Intentó primero ignorar la crisis, diciendo que no existía tal cosa; para después pegar un golpe de timón y, con la fe de los conversos, aplicar todos los ajustes que el liderazgo neoliberal de la Unión Europea le pidieran.

Silencioso, mientras tanto, el gallego líder de la oposición, don Mariano Rajoy, esperaba que cayeran las brevas. Y todas fueron cayendo en los últimos meses, mientras el crecimiento de la derecha en las encuestas trepaba sostenidamente.

En todo este tiempo, el secreto mejor guardado fue el programa de gobierno que tenía Rajoy en carpeta; de eso no se hablaba, y apenas se daban sutiles y polisémicas señales. Es común el dicho en la península, que si encuentras a un gallego en la mitad de una escalera, nunca sabrás si está subiendo o si está bajando, y don Mariano hacía honor a esa característica de su pueblo.

Durante los últimos meses trabajó casi en secreto, se reunió con líderes del Partido Popular, intendentes, expertos, asesores, ministeriables, economistas, sociólogos y politólogos, preparando el mensaje que develaría la salida a la crisis, la luz al final del túnel.

El secreto se mantuvo hasta ayer, cuando el ex titular del registro de la propiedad de Santa Pola –ya convertido en Presidente del Gobierno español- dio su discurso de investidura.

Y, para desazón de unos pocos y como muchos temíamos, la sorpresa no reveló nada nuevo: la luna también es redonda del otro lado. Mariano Rajoy, previsible hasta el cansancio, seguirá línea a línea el libreto neoliberal de Ángela Merkel.

Ajuste por arriba y ajuste por abajo: disminuirá los impuestos, acabará con las subvenciones sociales y los subsidios a los desocupados, eliminará los feriados, recortará en 16.500 millones de euros el gasto, bajará los sueldos de los empleados públicos, congelará las pensiones durante un año, cancelará las prejubilaciones, y “cumplirá con los compromisos de Europa” (esto es, con el recetario merkeliano).

Lo demás, sólo fueron buenas intenciones, aunque ni una palabra de cómo piensa lograrlas.

Previsible, y soporífero. La canciller alemana al menos pega un par de gritos, y golpea el atril con el puño cerrado de vez en cuando.



El poder de Camila (13 12 11)

Columna “En foco” - El Mundo - página 2 - Hoy Día Córdoba – martes 13 de diciembre de 2011


El poder de Camila

por Pedro I. de Quesada




Hace tiempo, cuando se mencionaba a Camila, la prensa rosa hacía referencia a Camilla Parker Bowles, la eterna rival de Lady Di que finalmente terminó quedándose con el feo príncipe.

Pero desde hace siete meses ese nombre ha popularizado a una dirigente estudiantil latinoamericana, joven y marxista, voz cantante del renacido poder juvenil en Chile.

Camila Vallejo, militante del Partido Comunista, como presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile (FECh), encabezó la serie de protestas y marchas de los universitarios trasandinos, que tras las peticiones por una educación pública, gratuita y de calidad para el país, han terminado por movilizar al grueso de la sociedad y han puesto en jaque al gobierno de derechas de Sebastián Piñera.

El miércoles pasado, la joven que le puso su nombre y su rostro al renacimiento del poder de los jóvenes en estas latitudes, perdió las elecciones de la Federación de Estudiantes, a las que se había presentado para renovar su mandato.

En la gubernamental casa de La Moneda se vieron algunas sonrisas pícaras y de revancha. Y no es para menos: después de un triunfo claro de los conservadores, que lograron terminar con la sucesión de gobiernos de centro-izquierda de la alianza entre democristianos y socialistas en la Concertación, el ejecutivo de Piñera no ha dejado de caer en las encuestas por las protestas estudiantiles.

Amén de algunos éxitos iniciales, como el tan mediático rescate de los 33 mineros hundidos en el socavón de una montaña, la pulseada con los jóvenes (a los universitarios pronto se les unieron los estudiantes de ciclo secundario) ha desbarrancado su popularidad; hoy apenas cuenta con un 27 por ciento de imagen positiva, mientras que el índice que mide la desaprobación de su gestión al frente del Ejecutivo trepa hasta el 63 por ciento de la población.

Y una parte importante de ese desbarranco tiene una cara, muy hermosa por cierto: la de Camila. Sin embargo, quienes en el gobierno se alegran de que la dirigente haya perdido el liderazgo universitario, sólo ven una versión muy blanco y negro de esta película.

Yo no creo que estas elecciones en la Federación de Estudiantes signifiquen una crisis en la dirección de las movilizaciones del colectivo, sino, por el contrario, una profundización en los alcances de las reivindicaciones y una diversificación en el protagonismo de los actores. Camila perdió por menos de 200 votos, y ocupará a partir de ahora el segundo lugar en la ejecutiva de los estudiantes.

Y quien ganó, el alumno de abogacía Gabriel Boric, es el jefe de la lista Creando Izquierda. Y ese nombre no es casual. Su agrupación es aún más radical que la de Vallejo, critica fuertemente a todos los partidos -incluyendo a los de izquierda, claro- y piensa que no hay que cambiar solo el sistema educativo: “el enemigo –dijo en su primera intervención como presidente de la FECh- es el gobierno”.

¿De qué se ríen en La Moneda?




Merkozy contra todos (06 12 11)

Columna “En foco” - El Mundo - página 2 - Hoy Día Córdoba – martes 6 de diciembre de 2011


Merkozy contra todos

por Pedro I. de Quesada





Un nuevo fantasma recorre Europa: Merkozy. Un animal con cabeza y medio cuerpo alemán, y el otro medio francés. No está claro si lo soltaron las nunca claras fuerzas de los mercados, o si el mefisto estaba aguardando una oportunidad como esta para zafarse de las cadenas.

Pero la cuestión es que ya campea a sus anchas por los caminos y los palacios de gobierno, y después de haber conseguido imponer su disciplina en Grecia, Italia, Portugal e Irlanda, se apresta a dar un golpe espectacular ante el pleno de la Cumbre Europea de esta semana.

La canciller demócrata-cristiana alemana, Ángela Merkel, y su aliadísimo partenaire, el presidente conservador francés Nicolás Sarkozy, han decidido que la Unión Europea orientada a la preservación de la paz y basada en la solidaridad y en el Estado de bienestar, está perimida.

Vienen a coincidir con Donald Rumsfeld, aquel secretario de Defensa de Bush que la tildó de “vieja Europa”, cuando se mostró remisa a secundar sus planes de guerra preventiva. Merkozy quiere refundar la Unión, pero con otras bases: achicamiento y control de los gastos públicos, junto a una férrea disciplina fiscal.

Para lograrlo, la señora Merkel prevé una nueva instancia: un superministro de Economía (todavía no acierta con el nombre del cargo, pero por ahí va) que supervise y apruebe los presupuestos de todos los países.

Y también imagina una nueva policía fiscal: los países que incumplan las normas de déficit y deuda serán acusados ante el Tribunal de Luxemburgo, y soportarán duras sanciones; quiere que se les niegue el derecho a voto, se le quiten las partidas, e inclusive que se los expulse de la organización.

Además, como ya le exigió a España, aspira a que el tope del control del gasto figure en la Constitución de cada Estado. Las palabras, esas cambiantes servidoras, ponen, además, el plan de ajuste de Merkel-Sarkozy en titulares edulcorados.

Porque Merkozy afirma a diestra y siniestra que su intención es “salvar a Europa y al euro”. O sea, que la destrucción de aquel proyecto solidario de una Europa unida que fuera el marco para la realización de los proyectos de vida buena de cada cual, es en realidad la salvación de Europa, sostiene Merkozy. Extraño salvataje, pensamos nosotros.

Con 23 millones de desocupados; las economías mediterráneas (incluyendo la italiana, la 3º del continente) al borde del default; los bancos sin depósitos por falta de circulante; las previsiones de crecimiento para 2012 rondando el cero absoluto; y el consumo cayendo en picada; una política draconiana de contención del gasto público no puede sino llevar al agravamiento del enfermo.

Y no sólo a él: el presidente Barack Obama acaba de enviar al secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geither, a Berlín y a París, porque la obcecación de Merkozy está dando los primeros coletazos de este lado del Atlántico.

Ojalá que alguien le acerque a la señora una traducción al alemán de aquel librito, tan ilustrativo, de Lord Keynes.