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jueves, 4 de abril de 2013

Kerry se foguea en Afganistán (29 03 13)


Primavera Árabe - El Mundo - página 2 - Hoy Día Córdoba – jueves 29 de marzo de 2013 

Kerry se foguea en Afganistán

por Jean-Baptiste Noël






El presidente estadounidense Barack Obama aseguró en su última campaña electoral que la diplomacia hacia Oriente crecería en actividad, al tiempo que la vuelta de efectivos militares a sus regimientos en América concretaba finalmente el esperado retiro de los frentes afgano e iraquí. 

El nuevo responsable de la política exterior de Obama, John Kerry, realizó su primera gira internacional apenas asumió, pero en ese viaje se privilegiaron a los aliados –tanto en Europa como en Cercano Oriente- y quedaron afuera los conflictivos escenarios bélicos del Oriente Medio. 

Sin embargo, esta semana Kerry dio muestras que aquellos principios declamados por el Presidente en los tramos finales de la campaña siguen activando las prioridades del Departamento de Estado: en una visita sorpresa, que no había sido anunciada previamente por razones de seguridad, el nuevo secretario de Estado llegó a Kabul en visita oficial. 

Se entrevistó con el presidente Hamid Karzai (un líder tribal islámico que llegó al poder con el apoyo determinante de los soldados norteamericanos, pero que a la postre se ha convertido en un crítico nacionalista de los resabios de la ocupación), apenas unas horas después de haber dado un gesto concreto de buena voluntad: el lunes, los militares estadounidenses transfirieron la cárcel de Bagram –el mayor símbolo de ocupación occidental- y a todos sus prisioneros al gobierno afgano. Kerry intentará, con esta visita, reducir las tensiones entre ambos gobiernos, que se han tensado peligrosamente en los últimos meses, al punto que Karzai ha acusado a Washington de conspirar con los talibanes –las fuerzas fundamentalistas islámicas que habilitaron la invasión del país- para asesinar civiles y prolongar, de esta manera, la necesidad de la presencia de soldados estadounidenses más allá de 2014. 

La OTAN –bajo cuya bandera multilateral se cobijan las fuerzas occidentales en Afganistán- descartó la versión presidencial con pocas palabras y ninguna importancia, pero la Casa Blanca decidió finalmente que el malhumor afgano habilitaba una visita al máximo nivel, ya que la retórica anti-norteamericana puede terminar impactando negativamente en la retirada. 

John Kerry, que conoce bien al líder afgano y le ha servido de intermediario ante Obama cuando era senador, necesita bajar la beligerancia con los talibanes, ya que queda claro que sin ellos sentados en la mesa de negociaciones, la guerra en Afganistán no terminará de ningún modo, y el fracaso de la estrategia norteamericana será palmario. 

Karzai, por su parte, no ve con buenos ojos esos intentos de convertir a los antiguos enemigos en adversarios con los que deberá negociar, porque cualquier concesión al talibán implicará un recorte a su ya menguado poder en Kabul. 

Y mientras Kerry y Karzai intentan reencauzar unas relaciones difíciles, el integrismo de los talibanes se recupera a pasos agigantados y vuelven a ganar terreno, tras una guerra de doce años que los desplazó del gobierno.  




@nspecchia




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jueves, 14 de febrero de 2013

El primer "speech" de la segunda época (14 02 13)

CARTA DE MIAMI – Hoy Día Córdoba – Internacionales -  jueves 14 de febrero de 2013


El primer "speech" de la segunda época

por Anita Rey


El presidente Barack Obama llegó en la tarde del martes al Capitolio, para el mensaje del Estado de la Unión, una suerte de cadena nacional con que los inquilinos de la Casa Blanca inician el año político. Dada la relevancia programática de estos mensajes, el Estado de la Unión se ha convertido en piedra angular de la capacidad del Poder Ejecutivo de trasmitir su programa a la ciudadanía.

También es un momento litúrgico de la democracia norteamericana: a las espaldas de Obama, junto al vicepresidente Joe Biden, se ubica el jefe de la oposición republicana, John Boehner, y junto a los diputados y senadores de ambos partidos se sientan los jueces de la Corte Suprema, los altos oficiales de las fuerzas armadas, y un representativo conjunto de personalidades.

Este Estado de la Unión era esperado con expectativa, por la clase política y por la prensa: ya alejado de las contiendas electorales y sin posibilidad de una nueva reelección, el Presidente tiene aquí la oportunidad de jugar sus cartas más arriesgadas.

Las prioridades del año que se inicia no defraudaron: se centró en el empleo; en la revalorización de la clase media; en el duro capítulo del control de las armas (el vicepresidente y varios congresistas tenían prendidos a sus solapas grandes lazos verdes, en recuerdo de la reciente matanza de Newtown); y en la mejora del derecho a voto. Fue interrumpido por aplausos en las ocasiones más emotivas, como cuando mencionó a la ex congresista Gabrielle Giffords, baleada en Arizona.

Por lo demás, este Estado de la Unión de su segunda presidencia fue relativamente previsible, con un acento progresista pero sin exagerar: Obama sabe cuánto necesitará el apoyo de los republicanos moderados de la Cámara. En ese plano de requerimiento a los votos de ambos partidos, el Presidente insertó los capítulos del cambio climático y la reforma de la inmigración.

En política exterior, mientras tanto, la referencia principal fue Afganistán: hemos derrotado a Al Qaeda, sostuvo Obama, y nuestros soldados -todos- volverán a casa (y otra ovación). En los temas de la nueva agenda externa, que le encargará a John Kerry luego del período de Hillary Clinton, el Presidente introdujo la "cyberseguridad" (y asociado a ella, la ratificación de que seguirá usando los "drones" para la aniquilación selectiva de enemigos en el extranjero).

Respecto de la atención prioritaria a la clase media, Barack Obama pidió al Congreso un aumento del salario mínimo federal a 9 dólares la hora (actualmente está en 7,25): "En la nación más rica de la Tierra, nadie que trabaje debería ser pobre", dijo.

Aunque el momento estelar del "speech" fueron las armas: "las víctimas merecen sus votos", repitió, mientras todos -republicanos y oficialistas- se unían en un aplauso cerrado. Newtown puede ser el punto de inflexión de la libre tenencia de armas en los Estados de la Unión.