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viernes, 12 de julio de 2013

Snowden (10 07 13)

Carta de Miami - página 2 - Hoy Día Córdoba – miércoles 10 de julio de 2013 

Snowden
por Anita Rey





Hace algunos días, desde esta misma columna, comentábamos que las reacciones de Obama y Putin frente al “caso Snowden” traían a la memoria los tiempos más álgidos de la división bipolar del mundo (Ver “Humores de guerra fría”, HDC del 28/06/13).
Ahora ya puede afirmarse que el caso de espionaje develado por Edward Snowden, ex técnico de la CIA y de la NSA (el Servicio Secreto), trasciende las demostraciones de fuerza para constituirse en uno de los principales escándalos globales.
Todos los días se agregan datos a los revelados por Snowden, mientras se alarga la novela de intrigas en torno al joven desertor: la Unión Europea ha reaccionado en bloque al hecho de que su principal aliado en Occidente los haya espiado sistemáticamente; el gobierno alemán de Ángela Merkel –a través de sus principales ministros- ha mostrado su indignación; y en las últimas horas se filtraron pruebas del espionaje de la Casa Blanca a los gobiernos sudamericanos, en especial a las potencias regionales, Brasil y Argentina.
Y nada parece indicar que el grifo abierto por Snowden pueda a estas alturas cerrarse fácilmente. La primera conclusión es que el presidente Obama y sus asesores estratégicos cometieron un craso error en los primeros momentos de manejo de la crisis.
Quisieron quitar hierro a las revelaciones: Obama dijo que no mandaría “aviones cazas a buscar un hacker”, pero unas horas más tarde presionó sobre sus aliados europeos de Francia, España e Italia para que negaran espacio aéreo al avión oficial del presidente Evo Morales ante la sospecha de que el ex empleado de la CIA iba a bordo.
La decisión empujó a un aterrizaje de emergencia del avión presidencial boliviano, que fue humillado en la violación de su soberanía y en el desconocimiento del más elemental derecho diplomático de inmunidad, en Austria. Los países latinoamericanos, y hasta la misma ONU expresaron su repudio a la medida.
El haber iniciado el manejo de la crisis con tan mal pie, sigue produciendo efectos adversos. Ayer el legislador ruso Alexey Pushkov, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Duma (el Parlamento ruso), afirmó en Twitter que el ex técnico de la CIA había aceptado una oferta de asilo de Venezuela, atendiendo a la invitación del presidente Nicolás Maduro. También Nicaragua, y Evo Morales –en repudio al incidente europeo-, hicieron otro tanto.
Y la novela policíaca sigue sin dilucidar dónde está el joven informático de 30 años fugitivo del mayor imperio del globo, aunque todo indica que no ha abandonado el área de tránsito del aeropuerto moscovita de Sheremetievo.

La Administración Obama, opino que vuelve a equivocarse ahora, al advertir que a Snowden no se le debe permitir viajar a ningún otro país que no sea Estados Unidos: está creando una nueva causa antiamericana y antimperialista. Dos problemas, en lugar de uno.


Twitter:  @nspecchia




martes, 18 de junio de 2013

Atrapado entre juegos de espías (10 06 13)

Carta de Miami - página 2 - Hoy Día Córdoba – lunes 10 de junio de 2013 


Atrapado entre juegos de espías

por Anita Rey







Barack Obama se ha visto empujado a defender una política que no se condice con sus programas ni con la moral que viene intentando imprimir a su segunda presidencia para recuperar el prestigio de los políticos: ha tenido que reconocer que el gobierno espía a millones de ciudadanos y a los mails de compañías como Microsoft, Facebook, Google o Apple. 

Y ha sido tan duro el golpe, que el líder estadounidense no tuvo alternativas que apelar a un recurso propio de la gestión de George W. Bush: la lucha contra el terrorismo. Debemos espiarlos, viene a decir el Presidente, porque los peligros globales de los nuevos enemigos nos obligan, y porque “no se puede tener el 100% de seguridad conservando el 100% de privacidad”. 

Una afirmación que no asombraría en el liberalismo ortodoxo del Tea Party, pero que supone un auténtico problema ideológico y comunicacional para el  oficialismo demócrata. 

Por esas sorpresas que depara la política internacional, la revelación del masivo espionaje a sus ciudadanos –después del escándalo del gobierno espiando a la agencia de noticias AP y a la cadena Fox- se destapó en coincidencia con la visita a los Estados Unidos del nuevo presidente chino, Xi Jinping. 

Washington nunca ha ahorrado críticas al régimen chino, por sus cercenamientos de libertades privadas y de información, especialmente en el acceso a Internet. 

Ahora, Obama tuvo que enfrentar con su rostro más diplomático al líder chino, con el que tenía que negociar precisamente el hecho de que China respete las patentes y la propiedad intelectual, y deje de fabricar masivamente productos obtenidos por vía de espionaje industrial de los países occidentales, mientras en América los titulares de todos los periódicos se ocupaban del espionaje doméstico. 

Unas horas después de que Obama despidiera a Xi y se fuera a jugar al golf para distenderse del acoso mediático, el diario inglés The Guardian reveló la identidad de la fuente que filtró, tanto al medio londinense como a The Washington Post, los programas de vigilancia masiva de las comunicaciones por parte de la Administración Obama: Edward Snowden, un joven informático de 29 años, ex asistente técnico de la CIA y actual asesor de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). O sea, una “garganta profunda” (como en el escándalo de Watergate), pero que trabaja activamente en los círculos más delicados del sistema de inteligencia norteamericano. 

Snowden dice que facilitó la información porque no le parecían correctas las prácticas de la Administración y quería que los ciudadanos supieran cómo se atentaba contra su privacidad. 

Como con el soldado Manning y su filtración a WikiLeaks, seguramente pedirán un juicio contra Snowden. 

Pero las respuestas que Obama debe a la ciudadanía no se saldarán por vía judicial.






Twitter:   @nspecchia