Mostrando entradas con la etiqueta José Luis Rodríguez Zapatero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Luis Rodríguez Zapatero. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de julio de 2010

El semestre español (25 06 10)

El semestre español

.
por Nelson Gustavo Specchia
.
.
España había planteado su tiempo en la presidencia rotatoria de la Unión Europea como el momento para volver a hacer transitable los puentes entre el Viejo Continente y las tierras americanas, por las que siente que tiene una responsabilidad especial. El plantón de Obama, el bajo interés de los socios comunitarios por las situaciones latinoamericanas, y el empujón de la crisis global, han terminado desdibujando el semestre español. 
.
.
Ya con 27 países miembros, acceder a la presidencia rotatoria de la Unión Europea (UE) durante medio año es un evento poco ordinario. Además, una ocasión esperada con ansia por los gobiernos, ya que la presidencia del Consejo Europeo –la reunión de jefes de Estado, el lugar del poder real donde se delinean los grandes trazos de la política comunitaria- se convierte en un escaparate desde el cual mostrar al mundo y a los colegas los logros más audaces de la administración y la posibilidad de incluir los temas prioritarios en la agenda continental común. Y con tantos miembros tras la gran ampliación al Este, no habrá una nueva oportunidad de presidir el Consejo hasta dentro de una década y media, por lo menos.
.
Por todo ello, la presidencia española de la UE durante el primer semestre de este año 2010 había sido programada por el ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero como el gran evento político internacional de su gobierno. Una oportunidad, por lo demás, que bien podría reportarle algunos puntos en la política interna, habida cuenta de que su mandato se acerca a las postrimerías, y todas las encuestas siguen ubicando a la oposición conservadora del Partido Popular, con Mariano Rajoy al frente, en los lugares de preferencia.
.
El guión de este programa, en todo caso, se escribía a finales del año pasado. Pero cuando hubo que estrenar gestión, el 1 de enero de 2010, habían comenzado a soplar las fuertes ráfagas del viento de la crisis proveniente de este lado del Atlántico Norte, y esos alisios obligarían a cambiar casi todo: rebajar las expectativas, improvisar sobre la marcha, pasar de puntillas por los temas más espinosos, consensuar ajustes y gobierno económico con las posturas rígidas de Ángela Merkel y, abandonado ya todo deseo de protagonismo estelar y escaparate, intentar salvar los muebles.
.
Debajo de todo eso, la promocionada “alianza estratégica” con América Latina y el Caribe, que desde ambas costas se viene buscando desde 1999 y que España tenía la esperanza de empujar durante su presidencia, deberá seguir aguardando tiempos mejores.
.
AÑO DE BICENTENARIOS
.
La presidencia española (la cuarta vez que Madrid asume este rol desde la instauración de los períodos de liderazgo rotatorios en la UE) coincidió con dos contextos especiales, que venían a agregar relevancia al período: El Tratado de Lisboa y los bicentenarios americanos.
Por un lado, comenzaba la andadura del nuevo Tratado de Lisboa, el instrumento jurídico que la organización continental se dio para gobernarse con 27 miembros. Luego del fracaso de la Constitución Europea, en 2005, el proceso de integración entró en una fase de estancamiento del que intentó rescatarlo el Tratado de Lisboa. Entró en vigor el pasado 1 de diciembre de 2009, estableciendo la elección de un presidente permanente del Consejo Europeo; la continuidad del presidente de la Comisión Europea (el órgano ejecutivo de la organización); y la designación de un Alto Representante de la Política Exterior, con la intención de que el continente comience a hablar con una sola voz en la sociedad internacional. Así, el liberal portugués José Manuel Duráo Barroso siguió el frente de la Comisión; el democristiano belga Herman van Rompuy fue designado presidente permanente; y la socialista británica lady Catherine Ashton al frente de la política exterior.
.
Estas nuevas autoridades, que estrenaban puesto, funciones y período, debían coexistir, por primera vez, con el presidente rotatorio español, sin que las áreas de competencia de cada uno estuvieran del todo delimitadas.
.
Y por otro lado, 2010 es el año en que varios países sudamericanos han comenzado con los festejos de los bicentenarios de las independencias de la “madre patria”. Por eso cuando España comenzó a escribir el guión de su semestre al frente de Europa, la relación privilegiada con los países americanos fue anunciada como una de las prioridades, incluyendo en la agenda del semestre una Cumbre UE-América Latina, que sucedería a la Cumbre UE-Estados Unidos. La iniciativa del gobierno de Zapatero generó expectativas en este lado del Atlántico, que ha visto cómo la inclusión de los países del Este europeo, de la vieja órbita soviética, han desplazado los centros de atención. Los latinoamericanos, además, esperaban que el semestre español fuese la oportunidad para flexibilizar las posturas en temas de inmigración y empleo de los extracomunitarios.
.
LA CUMBRE ALCUE
.
Pero eran demasiadas expectativas para un tiempo tan borrascoso. La primera señal la dio el presidente norteamericano Barack Obama. Dijo que estaba demasiado ocupado con la crisis, y que las Cumbres con los europeos, en momentos en que a éstos les cuesta tanto ponerse de acuerdo en políticas exteriores comunes, no dan demasiado provecho. El inédito plantón de Obama frustró el encuentro de alto nivel con la Administración de la primera potencia del mundo. Luego, la resistencia de Israel a morigerar su política agresiva hacia el entorno de países árabes hizo presagiar otro fiasco en la Cumbre UE-Mediterráneo, por lo que fue suspendida sine die. Quedaba, entonces, la Cumbre con América Latina y el Caribe (ALCUE). Aferrándose a un clavo ardiendo, Zapatero la convocó para mayo, pero para entonces la crisis griega amenazaba extender sus tentáculos a Portugal, a Hungría, y a la propia España.
.
La VI Cumbre ALCUE (la primera se celebró en Río de Janeiro en 1999) se reunió el 18 de mayo en Madrid, y teniendo en cuenta el problemático contexto que acabamos de reseñar, no estuvo tan mal. Aunque con menor densidad de la originariamente planeada, volvió a poner a América Latina en el temario europeo.
.
Llegó a este resultado a partir de la concreción de un Tratado de Asociación con América Central; la formulación de acuerdos multipartes con Perú y con Colombia; con la creación de una entidad intermedia –la Fundación Eurolat- para promover la presencia de los latinoamericanos en la dinámica del proceso de integración europeo; con el lanzamiento del Mecanismo de Inversión en América Latina (LAIF, por sus siglas en Inglés), con 125 millones de euros para inversiones en infraestructuras; y con la formulación de un plan de acción para los próximos dos años, con un seguimiento estrecho de los acuerdos consensuados en Madrid. Y, por sobre todo, la ALCUE logró relanzar para el próximo mes de julio las negociaciones entre la UE con el Mercosur, que ya languidecían durmiendo sueños de naftalina.
.
Este último punto, de importancia capital en la relación entre ambos bloques, se activó a pesar de las voluntades un tanto díscolas de los propios miembros americanos. Porque en el compromiso con Europa hay que distinguir dos planos: aquellos fuertemente activos e interesados en profundizar los lazos con un proceso de integración europeo que ha tomado una deriva liberal y economicista en los últimos años, alejándose un tanto de los impulsos políticos de los iniciales pasos del proyecto, entre los que se cuentan Chile y México (ambos con tratados de libre comercio con la UE), Colombia y Perú, y –por razones de cooperación desigual- los centroamericanos. Pero en otro plano están Venezuela, Bolivia, Ecuador –y, en alguna medida, también Brasil y Argentina- con posturas menos entusiastas y más críticas con la actual UE.
.
PROMESAS Y ESPERANZAS
.
En ocasión de la primera Cumbre ALCUE, hace once años en Brasil, ambas partes reconocían la existencia de una fuerte comunidad de valores sociales y políticos, con la defensa de la democracia como núcleo duro, y la pertenencia común a la modernidad occidental como aglutinante. En base a este sustrato común, se planteaba la aspiración de comenzar un programa que tendiera, en un plazo acotado, hacia la concreción de una “alianza estratégica” entre ambos, para enfrentar de forma conjunta los retos emergentes de un planeta globalizado.
.
En otras palabras, la Unión Europea extendía una mano hacia América Latina y el Caribe, ofreciéndose como interlocutor privilegiado, alternativo al neoliberal Consenso de Washington hegemonizado por los Estados Unidos de América.
.
Sin embargo, en esta década han sido muchos los elementos que han impactado en la redefinición de las metas políticas de largo plazo, especialmente las debacles económicas de 2001 y 2008. Por ello, los líderes de ambas costas no han podido en Madrid ir más allá de reiteraciones: nuevamente se ha declamado el compromiso de continuar promoviendo y reforzando la asociación estratégica birregional, basada en los principios, valores e intereses comunes.
.
O sea: esperemos que escampe, y luego veremos.
.
.
.
nelson.specchia@gmail.com
.

Vacas flacas y agresivas (17 06 10)

Vacas flacas y agresivas
por Nelson Gustavo Specchia
.
.
En los tiempos de vacas gordas, todo es optimismo. Pero cuando sobreviene una tormenta crítica que descalabra las certezas y esos objetivos de largo plazo que parecían atados y seguros, aparecen en escena actos de arrojo y valentía; pero también surge el costado más oscuro del egoísmo, la cerrazón, el miedo al otro, la expulsión del diferente, la cobardía.
.
Y estamos hablando de política.
.
Desde diferentes puntos del globo recibimos en estos días señales de tensión, de endurecimiento, de efectos inesperados de esta depresión global que lleva ya dos años adelgazando vacas y no tiene visos de remitir. Desde el incendio del odio étnico en los lejanos valles del centro de Asia, pasando por picos de intolerancia en el sempiterno conflicto árabe-israelí en Oriente próximo, y hasta los buenos resultados electorales obtenidos por partidos separatistas y xenófobos en el corazón de Europa, las estrategias para enfrentar estas incertidumbres están lejos de aportar grados de solidaridad humanística a nuestro tiempo.
.
Viejas recetas, nuevos ajustes
Cuando explotó la crisis por las hipotecas y los endeudamientos baratos, las censuras hacia las recetas neoliberales y neoconservadoras ocuparon la mayor parte de los espacios de análisis y de opinión, así como la indicación de la responsabilidad de los grandes bancos de inversión y de las oscuras empresas calificadoras del riesgo de las cuentas públicas de los países. Sin embargo, a tan poco andar y sin haber logrado que los coletazos más duros de ese golpe económico se despejen del horizonte, las viejas y fracasadas recetas que convierten al libre mercado prácticamente en deidad de culto político vuelven a insertarse lentamente en las decisiones de las máximas instancias ejecutivas. No son los pobres y los sectores más desfavorecidos los se protegen prioritariamente, como se anunciaba a los cuatro vientos al explotar la crisis, sino aquellos mismos bancos de inversión y empresas tan denostadas. Los sectores vulnerables, si acaso, vuelven a estar en las variables del ajuste: despidos para flexibilizar el mercado de trabajo, indemnizaciones más baratas, jubilaciones menores y en plazos más largos. Esta parece ser la ruta elegida por los países miembros de la Unión Europea, la región que hace apenas medio siglo redescubrió el Estado de Bienestar y el desarrollo basado en el aumento de los derechos y beneficios de las grandes mayorías.
.
Hace apenas dos años, cuando Alemania ocupaba su turno de presidencia rotatoria en el Consejo (la reunión de los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea, el verdadero lugar del poder, más allá de los funcionarios y los comisarios que ocupan las jerarquías de los órganos burocráticos), el consenso mayoritario era que los problemas se enfrentarían con estrategias puntuales, sin tocar los derechos sociales construido laboriosamente por la sociedad política europea desde la segunda posguerra. Esa postura, sin embargo, se ha disuelto en el aire a una velocidad insospechada, y el Consejo Europeo reunido en Bruselas esta semana, bajo presidencia española, enterró aquellos principios e instaló –también como postura común y hegemónica del liderazgo continental, independientemente del color político del partido en el gobierno- la austeridad, el achicamiento del gasto, el enfriamiento de la economía, el freno al crecimiento, y el ahorro por vía de la restricción de derechos sociales, desde el sueldo de los empleados públicos a la jubilación de los mayores.
.
Esperanzas frustradas
Estos planes de ahorro, drásticos y en la mejor tradición neoliberal, implican un salto hacia atrás en la propia concepción de Europa como “soft power”, como ejemplo de experimento político a ser imitado, no sólo por terceros países de otras latitudes, sino por los propios socios menores de la organización continental, recién llegados al proceso de integración (y en algunos casos, como los países ex comunistas de la Europa del Este, llegados no hace tanto a la propia democratización interna). Pero éstos son impelidos por las grandes locomotoras de Europa –Alemania y Francia, principalmente- a seguir la misma vía. Letonia ha puesto su economía en manos del Fondo Monetario Internacional. Y la República de Irlanda ha sido empujada a crear nuevos impuestos y aumentar la edad jubilatoria. (Hace muy poco tiempo, un gobernador cordobés organizó una misión de empresarios y académicos locales para visitar el “milagro irlandés”, del que, a este paso, en breve quedará poco).
.
Los ex Estados comunistas de Hungría, Rumania y Bulgaria, deberán ajustar el cinturón o enfrentarse a la bancarrota, el Banco Central Europeo sólo les da esas dos posibilidades. En los tres países los sueldos públicos sufrirán un recorte, en promedio, del 15 por ciento (siendo, como son, ya bajos respecto del promedio continental), y exponer sus cuentas públicas a la auditoría y fiscalización del FMI. La República Checa, Polonia y Eslovaquia, relativamente más estables, están a la expectativa de tener que lanzarse a la vía del ajuste.
.
La que abrió esta vía fue la economía griega, y a costo de sangre. A principios de mayo, en una movilización contra la restricción de derechos sociales, murieron tres manifestantes en Atenas, pero el gobierno siguió adelante y merced a las medidas restrictivas impuestas, accedió a créditos del FMI y del fondo europeo (donde los alemanes son los principales aportantes) luego de un largo período de dudas de la canciller Ángela Merkel. Varios diputados alemanes sugirieron que Grecia vendiera el Partenón, o que privatizara las Cícladas, pero que no le pidieran la plata a ellos. La solidaridad con la que se construyó la Unión Europea empezó a hacer agua por todos lados, y el gobierno heleno de Georgios Papandreu cargó el costo del achicamiento del déficit en los empleados públicos, en los jubilados, y en los consumidores (aumentó el IVA al 23 por ciento).
.
Tú también, España
Tras la crisis griega, a la dirigencia europea la ganó el espanto. Cualquier cosa, menos parecerse a Grecia, o que alguien diga, en algún periódico financiero, que nos parecemos a Grecia. Sin embargo, las aseguradoras de riesgo –que a pesar de lo dicho por todos a principios de la crisis, siguen sin control estatal o supranacional ninguno- comenzaron a deslizar que los siguientes candidatos en la lista serían España y Portugal, con cuentas sin sanear, déficits pronunciados, grandes endeudamientos de sus sectores privados, y una desocupación alarmantemente alta.
.
Merkel sugirió que el gobierno socialista español podría recurrir al fondo de ayuda europeo (con lo cual, además, le daba una ayuda a sus correligionarios del Partido Popular español, que esperan ansiosos que la crisis se lleve puesto al ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero) y ardió Madrid. A pesar de la certeza de tener que enfrentar una huelga general, Zapatero se plantó frente a las Cortes y dijo que ajustaría las cuentas, sin dejar de salvar a varios bancos, endeudados por aquellos famosos y criticados créditos irresponsables de la burbuja inmobiliaria. Pero, si se salvan los bancos, ¿quién cargará el ajuste? Los trabajadores y los jubilados: se reformó por decreto todo el sector laboral, se eliminó el aporte a los padres y madres de recién nacidos, se abarató el despido, se disminuyeron las indemnizaciones y en breve se alargará la edad jubilatoria. Para el año que viene, como si esto fuera poco, el ajuste deberá profundizarse.
.
Los dos años largos que lleva la crisis financiera y económica no dejan de poner de relieve la inexactitud y fracaso de las recetas neoliberales y conservadoras. Sin embargo, los partidos socialdemócratas han quedado descolocados con la crisis que no vieron venir (y que incluso negaron durante buen tiempo, como el caso del propio Zapatero en España), lo que ha impactado en sus apoyos electorales. Porque asistimos a la paradoja de que las políticas liberales que están destruyendo el Estado de Bienestar creado y alimentado por los socialdemócratas, son apoyadas por éstos, para gran confusión de sus electores. La izquierda pierde peso aceleradamente en los gobiernos –los pocos gobiernos socialistas que van quedando- y sus apoyos migran hacia partidos ecologistas y hacia organizaciones no gubernamentales (ONG).
.
La centroderecha conservadora, por el contrario, no para de crecer. Y los gobiernos capitaneados por ella no han dudado en afirmar que se sumarán a la tendencia general del ajuste. El presidente francés Nicolás Sarkozy ya anunció que aumentará progresivamente la edad jubilatoria, a pesar de la resistencia social que encontrará en el camino. El italiano Silvio Berlusconi y el recientemente asumido gobierno “tory” de David Cameron harán lo propio.
.
La curva de tormenta, en todo caso, no parece que vaya a detenerse en los ajustes económicos. Está alcanzando niveles más profundos, donde los grados de convivencia social y apertura al otro, al distinto, a la radical pregunta y cuestionamiento que plantea el diferente a nosotros mismos en el seno del cuerpo social, comienzan a ponerse en entredicho. Y ese sí que era el gran aporte de Europa a Occidente y al mundo. Pero en la semana pasada, las elecciones holandesas mostraron el aumento sorprendente de un partido xenófobo, que se acaba de convertir en la tercera fuerza política nacional, y cuyo principal punto programático es la expulsión de los musulmanes de Holanda. En Bélgica, por los mismos días, el partido nacionalista y separatista NVA se convirtió en la fuerza más votada de la mitad flamenca del país; la meta del NVA es romper Bélgica en dos partes y expulsar a los valones francófonos del sur.
.
Las vacas flacas, a veces, se vuelven agresivas.
.
.
.
Periscopio – Magazine – Hoy Día Córdoba – viernes, 17 de junio de 2010
.

jueves, 5 de marzo de 2009

Entre vascos, gallegos y porteños

ENTRE VASCOS, GALLEGOS, Y PORTEÑOS


Por Nelson G. Specchia




En este país nuestro, un país de aluvión, se ven cosas extrañas. Ver, por ejemplo, cómo se discutía, en estas últimas semanas, en el centro de la ciudad de Buenos Aires un escaño de diputados autonómicos en la cámara vasca, o las elecciones a la Xunta de Galicia, es, sin duda, un evento inusual para los observadores de la política internacional.

Efectivamente, el alto número de votantes habilitados para las elecciones españolas en la República Argentina, naturales de la península o descendientes de aquellos que han adquirido la ciudadanía, se han transformados en votos críticos en unas elecciones sorpresivas y tan ajustadas como las que han vivido el domingo último las legislaturas de aquellas dos regiones españolas, el País Vasco y Galicia.

Y este es el segundo elemento que hay que destacar en un análisis: la sorpresa que viene de las nuevas modalidades, de las nuevas conductas políticas que asumen los electorados, en una coyuntura de crisis e inestabilidad internacional, y ruptura de viejas fórmulas, que llevan a sospechar que ya nadie, ni allá ni aquí, tiene garantizado de antemano la victoria, y que las alianzas y las mayorías se hacen y se deshacen con mucha mayor rapidez y facilidad que hace poco tiempo atrás.

Veamos: en Galicia, una comunidad autónoma todavía predominantemente rural, de donde viene la buena carne, el queso de tetilla y las verduras frescas, ha sido tradicionalmente conservadora, y acostumbraba optar por el Partido Popular. Con ello, tuvo en la cabeza de su ejecutivo, durante años y años, a don Manuel Fraga Iribarne, que supo ser ministro de Franco en las postrimerías de la Dictadura, y que luego se reconvirtió hacia la democracia y fue una figura importante, tanto en la Transición, como en la redacción de la nueva Constitución, luego de la muerte del Generalísimo Dictador. Esta homogeneidad en la conducta electoral de los gallegos se quebró en la última legislatura, cuando una alianza entre los socialistas y los nacionalistas del Bloque Galego desplazó a don Manuel Fraga de su (casi) eterno sillón, y colocó al frente al socialista Emilio Pérez Touriño. Todos daban por supuesta que la hegemonía del conservadurismo del Partido Popular se había acabado en las tierras gallegas, sin embargo, en las elecciones del domingo los populares han vuelto, y has vuelto con fuerzas. Nadie tiene fórmulas permanentes.

Pero aún más sorpresivos han sido los resultados autonómicos en las elecciones vascas, especialmente por lo mucho que pueden tener de trasladables a otros análisis políticos. Por primera vez en treinta años, el Partido Nacionalista Vasco (la primera fuerza política de Euskadi, fundado por Sabino Arana hace un siglo), sumado a las fuerzas nacionalistas de izquierda, han perdido la mayoría en la cámara, y –si todo sale como parece- el País Vasco tendrá por primera vez un presidente autonómico, un “lehendakari”, socialista: el líder Patxi López.

Las elecciones vascas, como ya es habitual, se han desarrollado en un entorno crítico. ETA sigue activa, a pesar de la detención de algunos de sus máximos dirigentes en los últimos tiempos, y los golpes que ha sufrido la organización terrorista por partes de las policías española y francesa. Además, una persecución judicial de las formaciones partidarias afines a ETA (la izquierda “abertzale” que no condena la violencia terrorista), hizo que ese arco de opciones quedara, el domingo pasado, momentáneamente fuera de juego. ETA, al no contar con instrumentos para conseguir escaños desde donde bombardear al propio sistema, llamó a sus simpatizantes a impugnar el voto, colocando en las urnas las boletas de la ilegalizada agrupación D3M (“Democracia 3 millones”), pero éstas no llegaron al 9 por ciento, o sea, unos 100.000 votos impugnados. De esta manera, este sector del nacionalismo independentista se configura como el gran perdedor en las elecciones vascas del domingo.

En síntesis: el PNV (el Partido Nacionalista Vasco) sigue siendo el más votado en la comunidad autónoma, pero con 30 mil votos menos que hace cuatro años, lo que hará muy difícil que Ibarretxe, el actual “lehendakari”, consiga un nuevo período al frente del ejecutivo.

El Partido Socialista Vasco ha batido todos los récords, con un aumento de más del 30 por ciento de los votos; aunque no le alcanzarán para gobernar en soledad, es más que probable que cuente con el apoyo de las demás agrupaciones no nacionalistas para formar gobierno.

El Partido Popular, que enfrenta en estos momentos una grave crisis interna, con denuncias de corrupción en la comunidad de Madrid, ha visto retrocedido el apoyo de los conservadores vascos en casi un tercio respecto de hace 4 años, aunque sigue siendo el tercer partido político de Euskadi, y su intervención en apoyo del candidato a “lehendakari” será vital en la cámara.

Y entre todas estas conclusiones, la que me parece de una importancia relativa más destacada, es la aplastante derrota del nacionalismo violento, de los sectores afines al terrorismo de ETA, que retroceden en más de 50 mil votos respecto de las últimas elecciones, virando este electorado hacia un nacionalismo de izquierdas pacífico, un “abertzalismo” que, en definitiva, renuncie a matar como herramienta de lucha política.

Tengo la esperanza de que nuestros compatriotas, esos viejos vascos que pueblan la Argentina desde hace tantos años, y sus hijos y sus nietos, hayan contribuido con su voto a este cambio de tendencia, que será útil no sólo a los vascos y al resto de España, sino a todos los hombres de buena voluntad.

jueves, 12 de febrero de 2009

Cristina en Madrid

CRISTINA EN MADRID


por Nelson-Gustavo Specchia


La presidenta Cristina Fernández de Kirchner llegó a España, en su primera visita como Jefa de Estado (había estado la última vez sólo como candidata), y su presencia allá ha mostrado la doble cara de las monedas: la de los discursos y posturas públicas de la diplomacia, y los comentarios y los análisis de los actores directamente implicados, especialmente de los empresarios españoles.

En el primero, Cristina ha sido recibida por Sus Majestades, los Reyes, y don Juan Carlos tuvo el buen gusto de condecorarla a pesar de que lo había hecho esperar más de media hora, el lunes a la noche. Posiblemente la Presidenta Cristina pensó que si había hecho esperar al ex-presidente Bush en la última reunión del G-20, en los Estados Unidos (donde tuvieron que repetir la “foto de familia” de los Jefes de Estado porque la mandataria argentina no había llegado), también podía atentar contra el protocolo de la Casa Real española. Ayer, martes, en la Casa de América en Madrid, la vicepresidenta del gobierno, la valenciana María Teresa Fernández de la Vega, también tuvo que esperarla una media hora larga. Pero luego, en los discursos, todo fueron alabanzas.

El Presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha dicho que las relaciones hispano-argentinas pasan por sus mejores momentos, y que las empresas españolas no han tenido problemas en nuestro país, “en un 99 por ciento de los casos”. Pero todos entendieron que sólo estaba siendo gentil y diplomático, porque ese uno por ciento restante está ocupado por la expropiación de Aerolíneas Argentinas al grupo empresario Marsans, y ese tema no termina de cerrar en la política española. Y esa es la otra cara de la moneda de la visita de Cristina a España.

En realidad, las relaciones bilaterales no pasan por su mejor momento, ni mucho menos. La política exterior del matrimonio Kirchner ha sido errática en muchos aspectos, y no se ha cuidado la relación con España de una manera especial. Y esto cobra importancia al comprobar que el monto de las relaciones económicas con la vieja “madre patria” alcanza volúmenes considerables: en Argentina operan unas 360 empresas de capital español, con una inversión que ronda los 200.000 millones de pesos en los últimos 15 años. Sin contar, además, de que nuestro país alberga la mayor colonia española en el extranjero: cerca de 300.000 personas.

En este marco, la expropiación a Marsans no puede quedar en el simbólico “1 peso” que estableció el gobierno, con el apoyo del Congreso nacional. Un pacto entre el gobierno argentino, Marsans, y el fabricante de aviones Airbus, despejó el viaje de Cristina, que estuvo pendiente de un hilo hasta último momento.

Este pacto pasaría porque el Estado argentino asuma parte del contrato que Marsans suscribió con Airbus para la compra de 73 aviones, de forma tal que el grupo español recupere los 150 millones de dólares que adelantó como seña de la compra de las aeronaves.

Y, claro, se incluiría en el acuerdo también la retirada de la demanda que Marsans ha interpuesto contra Argentina ante el Centro Internacional de Arreglos de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), y Cristina les daría la garantía de que los anteriores directivos de Aerolíneas no serán perseguidos judicialmente por el gobierno argentino.

O sea, que es altamente probable que la nueva estatización de la aerolínea de bandera le cueste a la República Argentina algo más que la simbólica moneda de un peso, como el gobierno ha difundido. Quizá sean unos 150 millones de dólares.

En el plano de los discursos, mientras tanto, todo son elogios, y críticas al neoliberalismo, según acostumbra la Presidenta desde las tribunas. Volvió a detallar en Madrid los alcances de la omnipresente crisis financiera global, y defendió la reforma del funcionamiento de las organizaciones internacionales para que sean más justas y equitativas: “en realidad, lo que ha fracasado es un modelo de organización internacional que imaginó una globalización unipolar y homogénea”, una de sus frases más recurridas.

Y la Presidenta anunció que Argentina y España fortalecerán sus respectivos liderazgos regionales el año próximo, cuando en 2010 España se haga cargo de la presidencia semestral rotatoria de la Unión Europea, y nuestro país sea sede de la cumbre iberoamericana, además de celebrar el bicentenario de la Independencia (de España, precisamente).

Detrás de estas coincidencias, de las condecoraciones, y de los discursos de buena voluntad, los empresarios siguen mirando de reojo. Las relaciones bilaterales podrán salir de la zona turbia y tibia en que han pasado los últimos años, si hay voluntad política. Pero recuperar la confianza para relanzar un proceso sostenido de inversiones españolas en nuestro país, en cambio, llevará más tiempo, y acciones de política exterior más coherentes en el largo plazo.



domingo, 23 de noviembre de 2008

ETA: Golpe a la violencia política



Domingo 23 de noviembre de 2008

Golpe a la violencia política

Con la captura de “Txeroki” no sólo cayó el número uno de ETA, sino también un símbolo de la izquierda radical.


por Nelson Specchia
Profesor de Política Internacional de la Universidad Católica de Córdoba


“Txeroki”, el asesino, fue arrestado. En unas acciones policiales limpias, precisas y en un todo acordes al derecho, el líder de los comandos militares de la guerrilla vasca de ETA fue capturado. Miguel Garaikoitz Aspiazu, más conocido con su nombre de guerra “Txeroki”, fue apresado en una acción conjunta franco-española en Cauterets, un pequeño y encantador pueblito del pirineo francés.

Con la captura de “Txeroki”, en medio de la madrugada y sin que ofreciera al parecer ninguna resistencia, no cae sólo el número uno de la banda terrorista, sino que cae también un símbolo de esa izquierda radical, abertzale, nutrida de las juventudes extremistas que se manifiestan de forma violenta en las calles del País Vasco, en la denominada kale borroka.

Son estos mismos jóvenes los que pasan luego a engrosar los comandos clandestinos que llevan esa violencia, en grados más sanguinarios y contundentes, a dinamitar de forma permanente cualquier posibilidad de pacificación de las provincias vascongadas. Una violencia que impide todo intento de normalizar la vida política y alcanzar la paz social.

El País Vasco, merced a la estrategia extremista personalizada en “Txeroki”, vive en un permanente estado de alerta, de indefensión, de la humillación de los violentos, de coacción en todos los órdenes, y de miedo en todos los rincones.

Fama ganada. “Txeroki” se labró su fama de duro a puro pulso. Desde hace cinco años dirige el aparato militar de la organización, y desde el 20 de mayo, cuando en Burdeos se capturó al máximo dirigente de la rama política, Francisco Javier López Peña (conocido como “Thierry”), “Txeroki” quedó a cargo de ETA entera.

En estos últimos años, desde la ruptura de la tregua de 1999, ha expresado al sector más duro, opuesto a cualquier tipo de negociación o diálogo, ya que estas vías no violentas significarían “concesiones a la potencia ocupante” (esto es, al Estado español), y retrocesos en el camino hacia la independencia de Euskadi, la patria vasca.

Así, “Txeroki” dirigió a sus comandos desde Francia, y asesinó con su propia mano al juez José M. Lidón en Getxo, y a los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero, en Capbreton (por cierto, disparándoles por la espalda).

También ordenó dinamitar la terminal 4 del aeropuerto madrileño de Barajas, el 30 de diciembre de 2006, que se llevó por los aires el proceso de paz iniciado por el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, y terminó al mismo tiempo con la vida de dos inmigrantes ecuatorianos que dormían en el estacionamiento del aeropuerto, Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estancio (le habían puesto ese nombre en homenaje a Maradona). En fin, los siete asesinatos políticos cometidos por ETA desde diciembre de 2003 llevan la firma de Garaikoitz Aspiazu, “Txeroki”.

Mano dura. Cuando el atentado de Barajas rompió la última tregua, el gobierno español, muy desacreditado internamente por haber intentado un nuevo proceso de paz con la banda sin que ésta abandonara las armas, se centró en la vía policial y militar antiterrorista, en consonancia con el gobierno francés.

Esta estrategia marcó un cerco de presión muy grande al aparato militar de ETA, lo debilitó por dentro y lo obligó a reformar sus estructuras y las normas de seguridad para sus máximos dirigentes.

La estructura de ETA ha sido muy particular, como tan particular es concebir una organización terrorista en un Estado de derecho que dispone de todas las herramientas democráticas, y las garantías constitucionales, para expresar las voluntades y las opiniones políticas.

La estructura se asentaba en una fuerte compartimentación entre las elites, los aparatos (el político, vinculado a la izquierda abertzale vasca, y el militar, integrado por los comandos) y los activistas (simpatizantes fichados por la policía; liberados, o sea, no fichados; y jóvenes vinculados a la kale borroka).

La estrategia antiterrorista minó esta compartimentación y disminuyó el énfasis en la seguridad de sus altos mandos. La captura de “Thierry”, en agosto, y de “Txeroki”, el lunes 17 de este mes, vendría a demostrar el éxito de esa estrategia.

Pero la victoria en esta batalla no significa la victoria en la guerra contra el terror en el País Vasco. Una masa minoritaria pero significativa de su población mantiene, con su simpatía hacia la organización, una complicidad ambigua con sus métodos terroristas.

Hay que acabar con la lógica perversa de que el fin justifica los medios. Sólo al comprender que los chicos que pasan de la kale borroka a los comandos no tienen nada de héroes, sino que son simples asesinos histéricos, solitarios y enamorados del odio y la violencia, la guerra que lleva décadas y docenas de muertos habrá comenzado a acabarse en el País Vasco.

Y el juego político en paz dará un paso más para el bien de todos los vascos, y de todos los que amamos aquella tierra de montañas, piedras y un verde húmedo casi infinito.