lunes, 5 de agosto de 2013

Un caballo entre rejas (05 08 13)

En Foco – HOY DÍA CÓRDOBA – El Mundo – Página 2 – lunes 5 de agosto de 2013 

Un caballo entre rejas 

por Pedro I. de Quesada 





Al interior de ese caos estructural que es la política romana, una parte de la sociedad espera desde hace tiempo ver a Silvio Berlusconi finalmente ingresar a prisión, de una manera efectiva, sin dobles raseros ni coartadas de amiguismos en la judicatura y en el Parlamento.

“Si hay Dios –dicen los romanos- Berlusconi tiene que terminar con sus huesos en `prigione´.” Y sin duda la reciente sentencia de los máximos tribunales ha constituido un hito histórico, ya que el millonario ex primer ministro, admirador de Benito Mussolini y refundador de la derecha italiana, había logrado durante todos estos años evadir una condena definitiva.

De nada sirvieron las pruebas palmarias, los testimonios directos de los implicados (y, en los casos de fomento a la prostitución con menores, de las directas implicadas) que durante 20 años los tribunales italianos acumularon en 34 procesos judiciales.

Uno a uno esos juicios se fueron diluyendo, merced a que la Justicia de la península también participa de aquel caos estructural que invade toda la escena política.

Desde hace dos décadas, la continuidad de Berlusconi al frente de la derecha obedece, principalmente, a maniobrar desde el poder para evitar la cárcel. El impulso de leyes ad hoc, aprobadas en el Parlamento por la bancada mayoritaria del Pueblo de la Libertad –en alianza con la extrema derecha de la Liga Norte-, las diversas leyes de auto-amnistía dictadas en sus tres administraciones como jefe del Gobierno, y el abuso de los recursos judiciales para forzar las prescripciones por el paso del tiempo, han signado una huída delictiva que mancha toda la clase política y la vida institucional del país.

Ahora, el Tribunal Supremo acaba de confirmar que Berlusconi, a sus 76 años, es reo de cárcel, con pena de cuatro años, por fraude fiscal en el llamado “caso Mediaset”. Pero también la máxima instancia judicial se ve obligada a hacer equilibrios políticos: si su confirmación de pena en firme hubiese ido acompañada de la orden de ingreso de Berlusconi en la `prigione´, como piden los romanos desde hace años, el vidrioso y sutil equilibrio que sostiene al gobierno de Enrico Letta, del Partido Democrático, hubiera quedado sin sustento.

Y eso después de la virtual acefalía que vivió Italia, hasta que el viejo comunista Giorgio Napolitano aceptó volver a hacerse cargo de la Presidencia y convocó a Letta a formar un gobierno de coalición con el apoyo estratégico del partido-empresa de Berlusconi.

Entonces el Tribunal Supremo encontró esa original vía alternativa, de remitir nuevamente el caso a la Corte de Apelación de Milán para que recalcule la pena de cinco años de inhabilitación para cargo público. Mientras los jueces milaneses deliberen, Silvio Berlusconi seguirá en libertad, y luego, su papel como apoyo indispensable para la gobernabilidad de Italia le permitirá seguir disponiendo de un salvoconducto para birlar a la Justicia.

Berlusconi, en este esquema, sigue siendo indispensable para la gobernabilidad, y por lo tanto intocable. Y aquí está, creo, la cuestión central: la socialdemocracia del Partido Democrático y el gobierno de Enrico Letta deberían abandonar la extorsión histórica que supone seguir dependiendo de Berlusconi y llamar a nuevos comicios.

Si vencen, aquel que se hacía llamar por el título de `Cavaliere´ (y que perderá al confirmarse la condena) deberá, finalmente, ingresar a la cárcel, como un ciudadano más.






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Los siete días de Rodríguez Saá (02 08 13)

HACIA 30 AÑOS DE DEMOCRACIA – Viernes 2 de agosto de 2013

por J. Emilio Graglia y N. G. Specchia




Frente a la renuncia del presidente Fernando de la Rúa, dada la anticipada dimisión del vicepresidente Carlos “Chacho” Álvarez, la primera magistratura del país quedó vacante, circunstancia que –en virtud de la Ley de Acefalía–  facultó al presidente provisional del Senado (a la sazón, el senador por la provincia de Misiones, Ramón Puerta) a ejercer el Poder Ejecutivo. Siguiendo el proceso constitucional, el senador Puerta convocó dentro de las 48 horas a la Asamblea Legislativa para que se abocara a elegir al funcionario público que habría de desempeñar el cargo hasta la elección de un nuevo Presidente.
En vísperas de la Navidad de 2001, el 23 de diciembre, y luego de 12 horas de intenso debate, los representantes del pueblo, titulares del poder político, reunidos en Asamblea, resolvieron –por iniciativa del Partido Justicialista– la conformación de un gobierno provisorio y la posterior convocatoria a elecciones mediante el sistema electoral de lemas (esto último, para resolver en las votaciones generales la puja interna del propio Partido Justicialista). Fijaron la fecha de las elecciones el 3 de marzo de 2002, con ballotage previsto para fines de ese mismo mes, el 30 de marzo.

La elección del presidente provisional por parte de la Asamblea Legislativa recayó en el entonces gobernador de la provincia de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, quién debía ejercer la titularidad del Poder Ejecutivo hasta el 5 de abril del año siguiente, cuando entregaría el gobierno al Presidente que hubiera resultado electo en los comicios del 3 de marzo. Este período exiguo se reveló, aún así, demasiado largo para el nuevo primer mandatario, quien sólo permaneció en el poder siete días. Pero este resultado no estaba en sus planes, como se revela en su Discurso de Investidura, que tuvo la impronta de un gobierno de largo plazo, tanto por las enérgicas medidas explicitadas en el plan del gobierno de emergencia, como por la euforia parlamentaria con que fue recibido.
Entre estas medidas, una de las más polémicas fue la declaración del “default” financiero por la suspensión del pago de la deuda externa. “No podemos obviar con crudeza que algunos dicen que la llamada deuda externa, al menos parcialmente, es el más grande negociado económico que haya vivido la historia argentina”, dijo. Asimismo, el Presidente recién nombrado por la Asamblea anunció la entrada en circulación de una nueva moneda no convertible, llamada “Argentino”, con la cual financiaría planes de vivienda, otorgaría más de 100.000 subsidios, y aumentaría las remuneraciones de jubilados y empleados estatales.

A pesar de las recurrentes críticas al régimen monetario imperante, el Presidente ratificó la convertibilidad de la moneda que había puesto en marcha el presidente Menem y había mantenido De la Rúa, ambas con la gestión del ministro Domingo Cavallo a cargo de las políticas económicas. En su Discurso de Investidura Presidencial, Adolfo Rodríguez Saá sostuvo al respecto: “En la actual crisis económico-social que vive el país, son falsas las opciones de dolarización o devaluación que presentan a la convertibilidad como el mal de la sociedad argentina. (…) Una devaluación significaría disminuir el salario de los trabajadores en la misma proporción, sumado a la posibilidad cierta de un descontrolado incremento de precios, afectando el consumo de sectores asalariados o con ingresos fijos”. De esa manera, la convertibilidad seguiría vigente.

Otra renuncia anticipada

Rodríguez Saá había sido elegido Presidente por tres meses pero hacía anuncios de mediano y largo plazo. Además del default de la deuda externa, la puesta en circulación de una nueva moneda no convertible y la continuidad de la convertibilidad, otro ambicioso punto de su plan de gobierno, que hacía dudar de los alcances provisionales de su gestión presidencial, fue la creación de un millón de puestos de trabajo.
Además, para ajustar los gastos del Estado, anunció un plan de austeridad que incluía rebajas de sueldos de los funcionarios, eliminación de ministerios y venta del parque automotor y de aviones. En un anuncio no exento de demagogia, el Presidente dijo que nadie podría ganar más que el titular del Poder Ejecutivo, cuya remuneración sería fijada en $ 3.000 (tres mil pesos) por todo concepto. Como se fuera una decisión estratégica dijo a la Asamblea Legislativa: “en la emergencia gravísima que vive el país, también pondremos en venta, y nos animaremos a hacerlo, el parque aeronáutico de la Presidencia de la Nación”.

Sus escasos días de gobierno estuvieron atravesados por intensas negociaciones con los sectores sociales en pugna. Aunque logró reunificar la Central General de Trabajadores (CGT), no pudo negociar con la Unión Industrial Argentina (UIA), ni con un sector considerable del propio Partido Justicialista que lo había aupado a la primera magistratura.

Los empresarios reunidos en la UIA estaban disconformes con la decisión de no devaluar la moneda. Los peronistas, por su parte, eran contrarios a la pretensión de Adolfo Rodríguez Saá de continuar en el cargo hasta completar el mandato de Fernando de la Rúa, en diciembre de 2003. Luego de un frustrado encuentro con los gobernadores para definir un nuevo gabinete, después de aceptar la renuncia de algunos ministros sospechados de corrupción y tras analizar un nuevo plan económico, el Presidente provisional perdió el respaldo original de los líderes justicialistas. Lo cual, sumado a las protestas populares, aceleró su alejamiento de la primera magistratura interina.
En su carta de renuncia a la Presidencia de la Nación, Adolfo Rodríguez Saá sostuvo: “He puesto mis mejores esfuerzos de argentino para cumplir con el mandato que se me otorgara. (...) Algunos gobernadores que no comprenden la gravedad del momento me han quitado el apoyo. No me queda otro camino que renunciar de forma indeclinable al cargo de presidente de la Nación Argentina”.

Mientras tanto, el presidente provisorio del Senado, Ramón Puerta, había renunciado antes que Rodríguez Saá. Por lo tanto, siguiendo la Ley de Acefalía, el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, a cargo interinamente del Poder Ejecutivo Nacional, convocó una vez más –a pocos días de haberse reunido- a los diputados y senadores a que se reunieran en Asamblea y se abocaran a la designación de un nuevo Presidente provisional. La nominación recaería entonces en el ex vicepresidente de la Nación y ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, electo senador por su provincia dos meses antes.

Fue la expresión de la mayor crisis política que vivió Argentina en estas tres décadas de democracia: Rodríguez Saá había sido elegido el 23 de diciembre, con mandato hasta el 30 de marzo, pero se fue siete días después de su elección. De esa manera, fue el primer Presidente de origen justicialista que renunció a la primera magistratura. Luego vino Eduardo Duhalde, quien tampoco pudo concluir su mandato. Pero de esa gestión nos ocuparemos en el siguiente artículo.



@JEmilioGraglia  /  @nspecchia


jueves, 1 de agosto de 2013

Detroit (29 07 13)

Carta de Miami - página 2 - Hoy Día Córdoba – lunes 29 de julio de 2013 

Detroit
por Anita Rey



Muy pocos estadounidenses podían creer que una ciudad pudiera quebrar, salvo los desesperanzados habitantes de Detroit.
El pedido de quiebra de esta gran ciudad, durante décadas símbolo del sueño americano de crecimiento sin límites traccionado por la industria (y la más icónica de todas: la automovilística) ha impactado en el ánimo social de la Nación.
Los grandes coches fabricados en Detroit fueron una marca del poderío político y del éxito individual en el país del Norte. La gran urbe industrial fue apodada “la ciudad de los coches” y fue un imán de atracción poblacional: los movimientos de migración interna, convocados por los puestos de trabajo en las fábricas de motores y autopartes, generaron la constante llegada de trabajadores.
Para mediados del siglo XX, el censo poblacional de Detroit sumaba 2.000.000 de habitantes. Hoy es casi una ciudad fantasma: sin continuidad en las casas habitadas (hay más de 80.000 construcciones abandonadas) y con apenas un 25 por ciento de aquel censo.
¿Cómo se ha llegado a ésto? ¿Puede trasladarse el “caso Detroit” a otras urbes industriales que también atraviesan por situaciones críticas? La Administración Obama intenta, con todas las herramientas del marketing político, responder a estos cuestionamientos con posturas optimistas; el esfuerzo es evidente pero los resultados magros.
Desde Washington se insiste en que el comienzo del declive tiene raíces sociales antes que económicas: en una región donde la “negritud” tuvo siempre una incidencia tan alta, las autoridades locales no pusieron el suficiente énfasis en las políticas de integración (todavía se recuerdan los disturbios raciales que estallaron en 1967 y marcaron las décadas posteriores).
A esa desidia de las políticas públicas de integración, se sumó el cambio de paradigma productivo que llegó con la globalización: uno de sus efectos fue que el auto japonés, compacto y eficiente, fuera reemplazando al gran coche americano, dilapidador de combustible, poco ecológico y caro.
La crisis económica y financiera de los últimos años vino a poner la guinda que completó el postre de la debacle: las terminales automotrices cerraron sus puertas, la desocupación trepó hasta el 20 por ciento y ese aumento de desempleados se vinculó a la crecida de los índices de criminalidad y violencia.
Entonces la alta burguesía y las clases medias comenzaron a dejar la ciudad. Este éxodo, a su vez, implicó una reducción del dinero percibido por impuestos (los que podían pagar se fueron y los que quedaron, casi la mitad por debajo de la línea de pobreza, no tienen suficiente como para abonar las tasas urbanas) y la deuda pública de Detroit comenzó a crecer. La quiebra obedece al impago de una deuda estimada en 20.000 millones de dólares.
Paradójicamente, en medio de una ciudad fantasma, casi deshabitada, sin médicos ni policías ni recolectores de basura, la declaración de quiebra es apenas un dato menor. Más importante es su inviabilidad histórica.

Y un llamado de atención para todo el cinturón industrial de los Estados Unidos. 




viernes, 12 de julio de 2013

Snowden (10 07 13)

Carta de Miami - página 2 - Hoy Día Córdoba – miércoles 10 de julio de 2013 

Snowden
por Anita Rey





Hace algunos días, desde esta misma columna, comentábamos que las reacciones de Obama y Putin frente al “caso Snowden” traían a la memoria los tiempos más álgidos de la división bipolar del mundo (Ver “Humores de guerra fría”, HDC del 28/06/13).
Ahora ya puede afirmarse que el caso de espionaje develado por Edward Snowden, ex técnico de la CIA y de la NSA (el Servicio Secreto), trasciende las demostraciones de fuerza para constituirse en uno de los principales escándalos globales.
Todos los días se agregan datos a los revelados por Snowden, mientras se alarga la novela de intrigas en torno al joven desertor: la Unión Europea ha reaccionado en bloque al hecho de que su principal aliado en Occidente los haya espiado sistemáticamente; el gobierno alemán de Ángela Merkel –a través de sus principales ministros- ha mostrado su indignación; y en las últimas horas se filtraron pruebas del espionaje de la Casa Blanca a los gobiernos sudamericanos, en especial a las potencias regionales, Brasil y Argentina.
Y nada parece indicar que el grifo abierto por Snowden pueda a estas alturas cerrarse fácilmente. La primera conclusión es que el presidente Obama y sus asesores estratégicos cometieron un craso error en los primeros momentos de manejo de la crisis.
Quisieron quitar hierro a las revelaciones: Obama dijo que no mandaría “aviones cazas a buscar un hacker”, pero unas horas más tarde presionó sobre sus aliados europeos de Francia, España e Italia para que negaran espacio aéreo al avión oficial del presidente Evo Morales ante la sospecha de que el ex empleado de la CIA iba a bordo.
La decisión empujó a un aterrizaje de emergencia del avión presidencial boliviano, que fue humillado en la violación de su soberanía y en el desconocimiento del más elemental derecho diplomático de inmunidad, en Austria. Los países latinoamericanos, y hasta la misma ONU expresaron su repudio a la medida.
El haber iniciado el manejo de la crisis con tan mal pie, sigue produciendo efectos adversos. Ayer el legislador ruso Alexey Pushkov, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Duma (el Parlamento ruso), afirmó en Twitter que el ex técnico de la CIA había aceptado una oferta de asilo de Venezuela, atendiendo a la invitación del presidente Nicolás Maduro. También Nicaragua, y Evo Morales –en repudio al incidente europeo-, hicieron otro tanto.
Y la novela policíaca sigue sin dilucidar dónde está el joven informático de 30 años fugitivo del mayor imperio del globo, aunque todo indica que no ha abandonado el área de tránsito del aeropuerto moscovita de Sheremetievo.

La Administración Obama, opino que vuelve a equivocarse ahora, al advertir que a Snowden no se le debe permitir viajar a ningún otro país que no sea Estados Unidos: está creando una nueva causa antiamericana y antimperialista. Dos problemas, en lugar de uno.


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China entra por el canal (18 07 13)

Carta de Miami - página 2 - Hoy Día Córdoba – martes 18 de junio de 2013 

China entra por el canal

por Anita Rey





En la agenda oficial de las conversaciones entre Barack Obama y el presidente chino, Xi Jinping, en la reciente visita de este último a los Estados Unidos, no figura que hubieran abordado el megaproyecto de inversión de China en Nicaragua para habilitar un nuevo paso bioceánico alternativo al del Canal de Panamá. Pero se sabe que en estos encuentros de máximo nivel, las conversaciones de los líderes no quedan limitadas a los punteos delimitados en las agendas oficiales. Sería, además, natural que hubiera aparecido en algún momento de los diálogos bilaterales. 

El istmo panameño ha estado, tradicionalmente, bajo la tutela oficiosa de Washington, y una nueva apertura de comunicación en el Norte entre los océanos Atlántico y Pacífico supondrá un cambio del comercio exterior con imprevisibles consecuencias en el equilibrio entre ambas potencias. 

Las economías americanas miran cada vez más ávidamente los mercados orientales y el claro ascenso de China. En 2011, como una respuesta a la revitalización del Mercosur y al respaldo chavista a la Unasur, se lanzó la Alianza del Pacífico entre los gobiernos andinos menos alineados con el bloque de izquierdas populistas: Colombia, México, Chile y Perú. Estos cuatro países, que se han esforzado por mantener la apertura de sus mercados (incluyendo, algunos de ellos, la firma de Tratados de Libre Comercio con los Estados Unidos y con la Unión Europea), tienen la intención estratégica de acercarse a China, a la que visualizan como el futuro eje de la acumulación internacional. 

Ya hoy la potencia oriental se constituye como el principal socio comercial de América del Sur, en el conjunto de los 144 países que la tienen como primera de la lista. Pero, hacia América, ese alto perfil de China se define por el rol de compradora de materias primas (soja y sus derivados, principalmente) desde Argentina y Brasil. 

Ahora, además, comienza a complementar ese alto perfil con inversiones directas en infraestructura, un camino que hace años que transita en África. 

La semana pasada, la Asamblea Nacional de Nicaragua anunció la concesión, por 50 años prorrogables, de todos los derechos para construir un nuevo canal interoceánico, a través de su suelo, al empresario chino Wang Jing. 

La oposición política, como los colectivos ambientales, criticaron la decisión del presidente Daniel Ortega por considerarla una “absurda entrega de soberanía y amplios poderes a un chino”. Los sandinistas, en cambio, celebraron lo que consideran “una oportunidad para sacar a Nicaragua de la miseria”. 

El nuevo canal hará crecer la economía del país centroamericano hasta un 15% con el inicio de la faraónica obra, generará cientos de miles de trabajos e inyectará unos 40.000 millones de dólares en infraestructura. 

Pero nadie duda que los beneficiarios finales serán los propios chinos.





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Erdogán y Europa, Europa y Erdogán (27 06 13)

Primavera Árabe - El Mundo - página 2 - Hoy Día Córdoba – jueves 27 de junio de 2013 


Erdogán y Europa, Europa y Erdogán

por Jean-Baptiste Noël




La candidatura turca a la Unión Europea ha funcionado como un termómetro de la política internacional. En los últimos 30 años, los acercamientos entre Europa y Turquía han ido colgando del humor de los gobiernos europeos; de la presión de los norteamericanos; y de las políticas públicas de Ankara en los temas “sensibles” para el derecho comunitario (pena de muerte, trato hacia las minorías, igualdad de la mujer). 

Las recientes movilizaciones de protesta en Turquía y la reacción del gobierno de Recep Tayyip Erdogán, echando mano a la represión y al discurso de “elementos terroristas” para condenar las manifestaciones, impactará de lleno en las negociaciones de adhesión al proceso de integración. 

Alemania ha sido, en los últimos años, el socio europeo más remiso a acelerar los trámites para el ingreso turco, inclusive la Cancillería de Ángela Merkel tuvo un rol más duro que el anterior ejecutivo francés de Nicolás Sarkozy. 

También en el caso alemán hay elementos internos y externos: es el país con mayor presencia de inmigrantes turcos de toda Europa. Ha sido Merkel y su ministro de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle, las principales voces que se alzaron censurando la brutalidad empleada por la policía contra los manifestantes de la plaza Taksim y el parque Geza. 

Más allá de la auténtica indignación por la violación a los derechos humanos -una cuenta siempre a medio camino en las administraciones turcas-, el malestar de Berlín pasa por la creciente “islamización” del gobierno de Erdogán. 

Tanto el primer ministro como el presidente Abdullah Gull (los hacedores, vís-á-vís, de la reimplantación del islamismo político con su partido AKP), han insistido siempre que no traen ninguna “agenda oculta” bajo el brazo, y que más allá del debido respeto a las prácticas musulmanas, no intentarán reformar el Estado laico fundado por Mustafá Kemal, Ataturk. 

Precisamente el lobby norteamericano en la Unión Europea insiste que dejar entrar a los turcos es también una señal, para el resto de Medio Oriente, de que democracia e Islam no están necesariamente reñidos. 

Sin embargo, y a pesar de estas posiciones, es objetivamente comprobable que ciertos aspectos de una “sharia light” se van haciendo presentes en la vida civil de los turcos (como el pañuelo en la cabeza de las mujeres ó la prohibición de beber alcohol en determinados lugares), y ello con el beneplácito y el aplauso de las mayorías rurales, musulmanas y nada laicas de la Anatolia, mucho más asiática que occidental. 

Y el trocito (geográfico y cultural) de la Turquía europea –Estambul, que antes fue Constantinopla y antes aún Bizancio- reacciona con protestas como las de Taksim y Geza. Protestan también porque ven que Europa se aleja cada vez más. 

Quizá la verdadera “agenda oculta” de Erdogán sea esa: dejar Europa atrás y abrazar un destino asiático y oriental. Y abiertamente musulmán.





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Croacia europea (02 07 13)

En Foco – HOY DÍA CÓRDOBA – El Mundo – Página 2 – martes 2 de julio de 2013


Croacia europea
por Pedro I. de Quesada

La tensión en los bordes de Europa ha sido la responsable, históricamente, de la aparición o el estallido de conflictos que luego involucraron al continente entero. Por ello, entre otras muchas razones, la incorporación de los países de la zona de los Balcanes al proceso de integración europeo constituyó un objetivo estratégico de Bruselas.
En el caso de Croacia, además, se sumaban las argumentaciones de que ese paso contribuiría a la estabilización interna, tan fragmentada tras el desmembramiento de la antigua Yugoslavia y las guerras serbo-bosnias: en definitiva, la Unión Europea había logrado conjurar los conflictos armados en su suelo desde el fin de la segunda Guerra Mundial, pero en los Balcanes perdió ese invicto.
A esta trama, por demás compleja, no puede evitársele agregar la tradicional mirada de las elites croatas (católicas y occidentalizantes), frente a las masas populares y rurales (también católicas, pero eslavas, o sea pro rusas); enfrentadas, a su vez, a una Serbia –claramente eslava, y ortodoxa- y a los territorios y enclaves bosnios, musulmanes y orientales.
Este crisol balcánico (a cuya confusión contribuyó la Argentina de los ´90: parte de los envíos ilegales de armas traficadas durante el menemismo fueron a parar a Croacia) esta semana ha agregado un elemento que puede ser –si es bien utilizado- ordenador y pacificador.
Tras diez años de negociaciones, Croacia ha ingresado oficialmente y de pleno derecho a la Unión Europea, como el Estado-miembro número 28. En medio de la crisis económica mundial, el proceso de integración del Viejo Continente sigue mostrando una buena salud a prueba de tempestades.
Si bien las facciones más conservadoras al interior de algunos gobiernos (como el británico, por ejemplo), atizan la idea de sacar los pies del plato y abandonar a Europa a su suerte, los países más débiles de la periferia siguen viendo en la organización común, en la Comisión, en el Consejo, en el Parlamento y en los órganos subsidiarios (desde los económicos y financieros, hasta los de salud y educación) la vía óptima para enfrentar los desafíos de la globalización.
Y los croatas saben lo difícil que es: llevan cinco años seguidos de recesión (ahora, en la UE, sólo los supera Grecia); una desocupación del 18 por ciento de la población económicamente activa (llega al 50 por ciento entre los jóvenes); está entre los países más corruptos del continente y su moneda –la kuna- entre las más depreciadas.

No entran aún al euro ni al espacio Schengen (de movilidad sin fronteras), pero si todo sale bien, lo harán en los próximos meses. Croacia, finalmente, consolida su destino europeo.



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